La calidad de las semillas nativas es muy elevada frente a
las transgénicas.
En nuestro país tenemos una gran riqueza de semillas nativas
y no es conveniente implementar el uso de transgénicos por su alto costo
económico y ambiental, según afirma el especialista Pablo Angulo, ex funcionario del
Senave.
Las semillas que siembran los campesinos siempre mejoran
naturalmente de una cosecha a otra, y el pequeño agricultor sabe, por sus
conocimientos y su trabajo, elegir la mejor planta para cultivar, por lo que la
calidad genética es muy elevada, mencionó Angulo durante el programa
Redpública, por Radio Nacional.
También valora la variedad de las semillas existentes en
nuestro país: más de 40 variedades de maíz -de las cuales 10 son nativas del Paraguay-,
más de 30 de porotos, casi 20 de poroto manteca, más de una docena variedades del
maní, que desde antes de la colonización consumían los pueblos originarios. Los
transgénicos podrían, sin embargo, hacer desaparecer varias de estas semillas
nativas.
“Tenemos que producir nuestro propio alimento si somos
soberanos”, decía, para denunciar luego que la producción de la soja no
beneficia a la alimentación de la población, pues se destina a la exportación “para
dar de comer a unos chanchos en la China”. Con respecto al algodón transgénico,
sostiene su desconfianza hacia el vaticinado aumento de la producción de dicha
semilla para el año que viene.
Los transgénicos solo benefician al sector empresarial, pues
el campesino no tiene el dinero suficiente para comprar el paquete de
herbicidas, pesticidas y fertilizantes que aquel cultivo requiere, según
expresó el especialista. Además, el suelo quedará más erosionado y desgastado.
SF/RyM

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